Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Los hispanismos en el guaraní paraguayo actual


Desde hace un tiempo vengo afirmando en mis conferencias que el guaraní paraguayo actual tiene una carga de hispanismos que oscila entre el 20% y el 30% en su léxico. Esto es en el lenguaje coloquial o común.  Esos porcentajes los he venido dando con cierta irresponsabilidad intelectual porque nunca me detuve a medir la cantidad de hispanismos asimilados al guaraní paraguayo. Mi aproximación fue netamente empírica.  Pero hoy me gano una sorpresa al llevar a cabo la medición. Ayudado por la tecnología que brinda la informática y con la ayuda de Rodrigo Coronel, realizamos la medición precisa de un texto. Elegimos el último cuento que escribí en un guaraní absolutamente coloquial, sociolecto de los vaqueros del Chaco y otras estancias de la región oriental. Se trata del cuento Tóro nílo sagua’a.

Este cuento tiene un total de 595 palabras, incluido título, nombre del actor, etc.; de estas 595 palabras, 105 tienen origen hispánico, algunas asimiladas directamente y otras modificadas en su fonética o en su morfología. Señalamos toda palabra que tenga cierto grado de hispanismo, sin importar su conformación.  El resultado, a la luz de la regla de tres simple, arroja el porcentaje del 17,6%.  Luego, en el idiolecto del campero, trabajador iletrado de las haciendas, los barbarismos dentro del guaraní paraguayo no llegan al 20%.  Este porcentaje se reduciría enormemente en el idiolecto de una persona ilustrada e incluso en el de un hablante nativo del idioma guaraní que ponga cuidado en la elección de las palabras que usa.

Me complace comprobar este porcentaje y una vez más alego a favor del guaraní paraguayo. Afirmo que una lengua con semejante mezcla, se halla situada entre las más puras del mundo; entre aquellas que tienen el menor grado de contaminación.  Supongo que aplicando la misma metodología de medición de barbarismos dentro del léxico de la lengua inglesa, podría ser superior a la del guaraní.  

Esta comprobación me sirve para ratificarme en la defensa del guaraní paraguayo hablado, vivo, usado en forma natural por sus hablantes.  Pero es preciso aclarar siempre que el guaraní paraguayo no puede ser asimilado al jopara porque son dos lenguajes distintos. También conviene reiterar siempre, mil veces si es necesario, la calara distinción establecida por el lingüista Wolf Lustig, de la Universidad de Mainz, Alemania, que dice: “El guaraní paraguayo es una lengua mezclada, mientras el jopara es una mezcla de dos lenguas, que funciona en los límites imprecisos del guaraní y el castellano”. Luego, el jopara no es una lengua mientras el guaraní paraguayo sí lo es. Es el guaraní “mestizo”, hablado por los mestizos paraguayos, diferente de los dialectos indígenas; es un guaraní destribalizado, convertido en lengua nacional de un pueblo de cultura europea, con sistema económico acumulativo de bienes y organizado por ley en un Estado nacional. El jopara por su parte es el lenguaje de los guaraní hablantes que sin preparación se ven forzados a hablar castellano y de los castellano hablantes que urgidos por alguna circunstancia se encuentran en la necesidad de hablar en guaraní.  Obviamente, el porcentaje de hispanismos dentro del jopara sería del rededor del 50%.  Pero este lenguaje no tiene futuro mientras el guaraní paraguayo sí lo tiene.   

Tadeo Zarratea
07/12/2012

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