Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

lunes, 9 de enero de 2012

IDA TALAVERA, insigne renovadora de la poesía paraguaya en guaraní


Ida Talavera de Fracchia, Asunción 1910 – 1993, es una exquisita poeta bilingüe castellano–guaraní. Fue poeta en lengua castellana desde su juventud. Posteriormente incursionó en la lengua guaraní. Publicó un conjunto de poemas en castellano bajo el título de: “Esto de andar…” en 1966 y fue muy bien recibido por el público lector; pero ella, antes que dedicarse a publicar sus poemas en libros, los divulgaba más bien en forma oral, a través de cenáculos, juegos florales, tertulias, y por medio de las radioemisoras en espacios literarios. Así como es poeta exquisita en lengua castellana es muy expresiva en lengua guaraní.

Su mayor mérito, a mi juicio, es el de haber cambiado la forma de la poesía paraguaya producida en lengua guaraní. Como es de conocimiento general, este género literario se dio en el guaraní del Paraguay utilizando todas las formas clásicas de la poesía castellana. La forma más utilizada ha sido y sigue siendo la cuarteta pareada y la cuarteta de rima alternada. Hasta la aparición de Ida Talavera nadie, en el Paraguay, escribió poesía en guaraní que no sea en versos medidos, con métrica regular y precisa, rigurosamente rimados, reunidos en estrofas, con rimas variadas y acento rítmico absolutamente regular. No obstante la abundancia de las cuartetas con rima alternada, tenemos en guaraní todas las formas catalogadas por la preceptiva literaria, sea de arte menor o arte mayor, incluida la décima espinela, como la registrada en la obra de Enrique Torres bajo el título de Che Vallemi, un modelo creado por Vicente Espinel hacia fines del 1500. 

No dudamos en señalar el mérito de Ida Talavera porque hasta el gran renovador de la poesía paraguaya en castellano, Herib Campos Cervera, insigne propulsor de la forma poética Rubendariana, cuando escribía en guaraní, curiosamente, adoptaba por lo general la cuarteta de rima alternada como en Mandu’a rory. Pareciera que a los grandes poetas de entonces no les sonaba bien la poesía en guaraní hecha en versos libres y acento rítmico irregular. Ello hace subir de punto los méritos de Ida Talavera, una joven capitalina que, ya en su madurez, se lanzó abiertamente a escribir sus poemas en guaraní en versos libres, sin métrica, sin rima y con acento rítmico irregular o quebrado, desafiando a lo establecido, al gusto estético de la gente de su época, al conservadurismo y a la posibilidad del rechazo.  Pero su arrojo y temeridad dio frutos. Su propuesta fue acogida por la nueva generación de poetas de la lengua y pronto se instaló en gusto estético de la gente.

Una obra inédita

Sus poemas escritos en guaraní fueron agrupados por ella bajo el título de “Herügua poty”, que significa “Flor del misterio”, y entregado al poeta Feliciano Acosta para su transcripción en grafía moderna, porque la autora utilizó la grafía popular. Acosta me asoció al trabajo de transcripción y juntos confeccionamos el poemario con una máquina de escribir Olivetti, tekne 4, “eléctrica y bilingüe”, que era de mi uso profesional y le entregamos a la autora para su remisión a la imprenta.  Desgraciadamente días después a Ida Talavera le sorprendió la muerte en forma inesperada y aquel poemario se convirtió en incunable.

Aquel lamentable suceso perjudicó grandemente al desarrollo poético de la lengua guaraní. Herügua poty  estaba a punto de presentarse como el primer poemario con poesías de ropaje moderno; el primero en salirse de las formas clásicas para asumir la modernidad. Estaba destinado a servir de modelo a los poetas jóvenes. Allí iban a encontrarse los primeros poemas en guaraní que siguen el estilo de Rubén Darío, el grande e insigne renovador de la forma de la poesía castellana. Evidentemente los familiares de Ida Talavera no dimensionaron la importancia de esta obra, porque no la dieron a conocer a través de la imprenta, y los discípulos de la misma, los poetas de la generación del Taller Ortiz Guerrero, ya no tuvieron acceso a Herügua poty después de la muerte de Ida.  No obstante y a pesar de la no aparición de este libro capital, nadie podrá negar que Ida Talavera es, sin negar la existencia de algunos precursores, la indiscutible renovadora de este género literario en el guaraní del Paraguay.  

Tadeo Zarratea
Enero de 2012

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