Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

jueves, 10 de noviembre de 2011

FELICIANO ACOSTA, el poeta de la síntesis extrema


Feliciano Acosta Alcaraz, Concepción, 9/06/1943, emigrado a la capital, Asunción, en plena juventud.  Comenzó ya de adulto a estudiar el idioma guaraní, su lengua materna, a nivel académico y se dedicó enteramente a la docencia del idioma hasta convertirla en su actividad principal.

Obras

Se inició en literatura guaraní recopilando cuentos populares orales y ensayando narrativa de ficción, pero finalmente desembocó en la poesía, forma literaria que prevalece en su producción.  Sus primeros poemas aparecieron en los números 3, 5 y 6 de la Revista Ñemit, especializada en lingüística, que llegó a publicarse un total de 40 números bajo su dirección, con la coordinación que ejercí yo y el gran esfuerzo de Natalia Krivoshein de Canesse.  Su primer poemario Ñe’ ryrýi fue editado en el año 1983. Le siguieron a esta obra: Ka’i Rekovekue. La vida de ca’i, en 1994; Ñe’porãhaipyre, en 1995; Muã Sa Vera, en 1996; Pyambu en 1999; Tape Yvyku’i, en 2001; Mandu’a Rendy, en 2002; Mombe’u. Momba’e, en 2003; Maravichu, maravichu, y Kujererã, en 2004; Ka'i guata pyta’, Ñe’mombo. Relación relación y Ñe’poty Aty, en 2005; Mombyryete Mombyry, en 2006; Ñe’ ryrýi ryryive, en 2009, Guarani Ñe’ Porã (Literatura Guaraní) 2011, Tetãgua Mba’e (Literatura Popular) 2012, y a esta altura deben haber otras más.

Perfil poético

Feliciano Acosta comprende perfectamente que el lenguaje de la poesía no es el lenguaje lógico sino el figurado o simbólico. Los signos lingüísticos son para él meros instrumentos para construir ideas directamente con las imágenes. Sus versos son extremadamente concisos, breves y terminantes. Podríamos decir que es el poeta de la síntesis extrema, de la condensación más compacta. Su lenguaje es preciso como un telegrama. A sus poemas no se les puede agregar nada y mucho menos quitar; están dados con exactitud matemática; son unos comprimidos poéticos cuyo efecto se hará sentir o no en el lector o escucha, pero no en las esferas sensoriales sino en el campo del entendimiento o del sentimiento.

He aquí un ejemplo:

Che ahy’ópe oryrýi che ñe’
Che ñe’  osséva ombokua  yvytu.

Con la descripción de esta flecha aprisionada en su garganta con ansias de salir y perforar lo más diáfano, para liberar su palabra, delata que el poema está escrito en tiempos de una férrea dictadura política. Son las ansiedades y los ensueños del hombre, atado a una realidad ineluctable: la falta de libertad. Luego viene la resignación: “Ha katu iporãve, che ahy’ópe omano”. Auto censura y resignación meramente aparentes, porque el poeta acaba de decir su verdad. Si no nos dijera no sentiríamos la belleza del poema. Todo está expresado aquí pero en lenguaje poético, es decir, apenas sugerido, leve, transparente, pero total.

Este poeta sabe que la poesía no es llamar a las cosas por sus nombres sino dar nombre nuevo a las cosas, a los pensamientos, a los sentimientos y las ideas. Sabe que la poesía sirve para comunicarse por medio de un lenguaje simbólico; para remover la imaginación, lograr que se comparta un sentimiento y se deleite el intelecto del lector.

La forma en su poesía

Acosta se halla totalmente desvinculado de las formas clásicas; no utiliza las estrofas, el metro ni la rima; no le interesa la sonoridad del lenguaje, porque no hace poesía con los sonidos de las palabras, sino con las imágenes construidas dentro de un sistema simbólico. Tampoco usa los recursos literarios clásicos como la comparación, la onomatopeya, la perífrasis, el hipérbaton, etc.  Por todo ello y pese a su origen campesino Feliciano Acosta no trasunta en sus poemas el escenario campesino; más bien es poeta de ciudad, hace poesía urbana, rara especie en guaraní. Quizás por ello se halle ausente en sus poemas ese elemento tan guaraní, tan paraguayo y campesino, que es la cadencia, con la cual se expresa la parsimoniosa vida de la gente del campo.

Las herramientas de Feliciano son la metáfora, la metonimia, la sinécdoque y su especialidad las imágenes sensoriales y los símbolos. En cuanto a la forma, es irreverente con la regularidad del acento rítmico, porque su ritmo es quebrado. Imprime a sus poemas un ritmo propio y diferente en cada caso. En una palabra, construye continente y contenido a un mismo tiempo. Sus poemas no son apropiados para ser escuchados sino más bien para leerlos en silencio y darse unos deleites muy sutiles.

Noviembre de 2011

Extraído de mi libro "La Poesía Guaraní del Siglo XX"

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