Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

viernes, 2 de marzo de 2012

SABINO GIMÉNEZ ORTEGA, auténtico poeta campesino


Sabino Giménez Ortega, Tobatĩ, 30/01/1947  – Fernando de la Mora, 30/10/ 2004. Es un poeta tempranamente fallecido. Cultivó con preferencia la poesía guaraní y se graduó en el Instituto de Lingüística como profesor de esta lengua. Su actividad principal fue la de comunicador social, específicamente radial. Mantuvo durante muchos años su programa en lengua guaraní, ofreciendo música folclórica cantada en esta lengua, matizando con dichos populares, aforismos, acertijos y chistes. Desde dicho programa promovió el uso de los neologismos creados en gabinete por el profesor Decoud Larrosa y sus discípulos.  Insistió en que el pueblo hablante asimile las  palabras aravo, aravo’i y aravo’ive para designar la hora, el minuto y el segundo; y de tanto anunciar la hora y los minutos por la radio con esas palabras inventadas, el público oyente terminó dándole el apodo de “Aravo’i”, con el cual fue ampliamente conocido.

Sabino Giménez fue un hombre de gran vitalidad, con una intensa y permanente alegría interior que lo llevó incluso a ejercitar el humor como arte. También estudió canto e integró algunos coros importantes. Estudió danza folclórica y ejerció la docencia en todas estas ramas del arte. Fue conspicuo integrante, como poeta en lengua guaraní, del Taller de Poesía “Manuel Ortiz Guerrero”, publicando sus primeras obras poéticas en los libros de dicho Taller. Su único poemario publicado en forma personal se titula “Ñandeháma” (2001). Incursionó en la narrativa con su libro: “Aravo’i káso. Ojehuva’ekue” (2001), un conjunto de anécdotas que él presenta como propios, pero son más bien arquetípicos o comunes a los niños campesinos.

Sabino Giménez Ortega es un poeta que ha venido no solamente del campo sino del seno de los poetas populares que escribían ceñidos a la métrica castellana, en cuartetas alternadas o pareadas.  Que yo sepa no intentó dar ropaje moderno a la poesía guaraní que producía, corriente o estilo que se había iniciado en su época, con sus coetáneos y colegas, poetas como Mario Rubén Álvarez, Ramón Silva, Miguelángel Meza, Feliciano Acosta y otros que, siguiendo la senda abierta por Ida Talavera, se lanzaron a cultivar la poesía de forma verdaderamente libre, sin ataduras a la preceptiva literaria de la poesía castellana.  Sabino Giménez, al igual que los poetas populares campesinos, se ciñó estrictamente a la forma clásica, y no se aparta del lenguaje lógico; pero no por eso deja de ser buen poeta. Alcanzó el nivel del lenguaje poético mediante el dominio absoluto de la lengua y un talento innato para versear.  Su obra está impregnada de su ingenio, de su talento y de esa poderosa fuerza expresiva que tiene el idioma guaraní en boca del buen hablante que suma a su condición de tal el talento poético. Con su partida, la lengua guaraní perdió a uno de sus más entusiastas promotores y a uno de sus más ingeniosos poetas. Sin embargo, nuestro querido Sabino no está muerto, porque vive en nuestra memoria y en nuestro afecto, y sigue el camino de la inmortalidad  a través de su ya imperecedera obra poética.

Marzo de 2012

Extraído de mi libro "La Poesía Guaraní del Siglo XX"

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