Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

sábado, 12 de marzo de 2016

El alfabeto oficial del guaraní paraguayo. Capítulo V

EL ALFABETO OFICIAL DEL
GUARANI PARAGUAYO
(Libro en elaboración)

Capítulo V

Propuesta y Dictamen Nº 3 del Departamento de Gramática y Ortografía de la Academia de la Lengua Guaraní sobre el signo de la suspensión glotal /’/ (apóstrofo/pusó) como letra del alfabeto

Señor
Dr. Domingo Aguilera Giménez
Presidente de la Academia de la Lengua Guaraní
Ciudad

Nos dirigimos a usted y por su intermedio a los colegas académicos, miembros de la Academia de la Lengua Guaraní, en nombre y representación de la Dirección de Gramática y Ortografía de esta Academia, a fin de informar al pleno que hemos logrado consenso para incluir el apóstrofo como letra consonante en el alfabeto oficial. Esta es la primera letra del conjunto de letras cuestionadas en la cual se logra el consenso; por ello nos permitimos elevar a consideración del pleno la propuesta de incluirla en el alfabeto oficial de la lengua guaraní, con rango de grafema consonante, para representar en el ámbito visual a la suspensión glotal que se registra en nuestra lengua propia.

Fundamos esta propuesta en las siguientes consideraciones:

La suspensión glotal se tiene registrada en el idioma guaraní, como fenómeno fonético desde tiempos inmemoriales, pero reducida exclusivamente a la oralidad, porque su registro gráfico es reciente. No fue marcada en la escritura del guaraní durante todo el período colonial y buena parte del período independiente.

El primer guaraniólogo, el Padre Antonio Ruiz de Montoya, no le asignó representación gráfica en sus obras y sobre el punto señalan Antonio Caballos y Bartomeu Melià en la “Transcripción y transliteración del VOCABULARIO DE LA LENGUA GUARANI”, de Montoya (en el año 2002) lo que sigue:

“Dos problemas de la escritura de Montoya continúan siendo objeto de nuestra especial atención en esta: la indicación de la oclusiva glotal y la marca de nasalización.  La oclusiva glotal no está representada en la escritura de Montoya. A veces, sin embargo, la indica expresamente mediante el hífen: cf. Arte (1640:100)” [sic].

Y esto es literalmente cierto, pues efectivamente como señalan estos analistas, en la pág. 100 del “Arte” de Montoya se lee:

“Notefe, (lea la /f/ como /s/) que ay dicciones de dos filabas, largas ambas, que fimplemente fe han de pronunciar fin detenció, otras que en ambas fe ha de paufar, y en fazer efta paufa, ò  no, confifte hazer diuerfo fentido, v.g. Añembo-e, aprender. Añemboé, fin detenerfe fignifica pulirfe, engalanarfe. Perú o-u, Pedro lo comió. Peru oú, Pedro vino.” (hasta aquí la cita).

Ergo, Montoya detectó que la suspensión glotal realiza diferenciación semántica en la palabra, pero no le asignó un signo permanente, habiendo usado el guión corto para indicar el punto de su ubicación.

Este signo tampoco fue contemplado en el alfabeto de Páso Puku, del Mariscal López. En los semanarios de trinchera puede observarse que, para destacar la vocal siguiente, en vez de usar el apóstrofo tildaron gráficamente la vocal tónica o acentuada en caso de ser oral. Ej. kaá, yerba; y si la vocal era nasal usaron el diacrítico circunflejo sobre la vocal nasal tónica. Ej. heẽ, es dulce.

La necesidad de marcar en la escritura este hecho fonético fue puesta de manifiesto por el sabio suizo-paraguayo Dr. Moisés Santiago Bertoni, que describió su entidad fonemática y la describió diciendo:

“Hiatus, o hiato glotológico. Suspensión de emisión entre dos vocales sucesivas, en la palabra. Esta suspensión suele ser breve, pero completa. Se indica por medio del apóstrofo, sin espaciar. Ejemplos: aih’ú = amor, ka’a = yerba mate, ihu’éi = sed, pa’á = trancado. En origen, o etimológicamente, las partes separadas por un hiato, eran y son vocablos con acepción propia. Pero constituyóse “una” palabra, y el hiato vino a ser interno. Sin embargo, “una advertencia es necesaria”: si los vocablos son netamente distintos y conservan una función propia, no se debe usar apóstrofo, sino separar los vocablos. Es incorrecto escribir el pronombre verbal unido al verbo, aun cuando en el hablar corriente el hiato casi desaparezca (…). Hiatus mayor. Suspensión completa continuante de la emisión. Sucede entre palabras, o al principio de una palabra, y en algunos dialectos, aun dentro de la palabra, como en avambiha Ka’i = Mono. Entre palabras constituye una característica del hablar paraguayo. El signo correspondiente es un apóstrofo de un tipo negrita” [sic]. Ortografía Guaraní. M.S.B. 3ª edición. Ex sylvis. Puerto Bertoni. 1927.

Bertoni llevó su propuesta de alfabeto guaraní al “X Congreso Científico Latinoamericano” celebrado en Buenos Aires en 1910, y según versiones no confirmadas, habría sido aprobada en esa instancia, habiendo convenido entre sí los científicos y naturalistas escribir en adelante con ese alfabeto los nombres guaraníes de animales y plantas de América.  Existen indicios de que fue así; sin embargo resulta curioso que el propio Bertoni no haya usado “el pusó” en sus libros escritos con posterioridad.  Por ello no podemos aseverar que fue incorporado al alfabeto guaraní moderno allí donde nació y no en el Congreso de Montevideo de 1950. Pero sí se puede sostener que el apóstrofo como signo gráfico de la suspensión glotal  nació con ese alfabeto fonológico, aunque no precisamente como letra.

Asociación “Cultura Guaraní”. La entidad que recogió las  investigaciones y conclusiones de Bertoni fue, evidentemente, la Asociación “Cultura Guaraní”, fundada en 1939 en Asunción. En ella se congregaron los estudiosos de la lengua y aparentemente allí fue incluido el apóstrofo (pusó) como letra consonante del alfabeto, porque de allí salieron los delegados paraguayos que participaron del “Congreso Internacional de la Lengua”, celebrado en Montevideo, en 1950. Dicho Congreso le dio aprobación formal al alfabeto de Bertoni, con leves modificaciones, a propuesta de los delegados del Paraguay; y ese alfabeto, habilitado desde entonces para uso general y no ya “solamente para uso de científicos” como fue la intención de Bertoni,  incluyó el apóstrofo ya como letra consonante.

Decoud Larrosa. El más importante propulsor de la lengua guaraní en el siglo pasado fue, después de Bertoni, sin lugar a dudas el Dr. Reinaldo J. Decoud Larrosa, de cuya escuela procedemos la mayoría de los que actualmente integramos la Academia de la Lengua. Él fue uno de los delegados paraguayos ante el Congreso de Montevideo y fue más consecuente que el otro delegado, el Padre Antonio Guasch, con las conclusiones de dicho Congreso, pero ambos aceptaron la inclusión del apóstrofo en el alfabeto como letra consonante.

Sin embargo, antes del año 50 ese alfabeto era totalmente desconocido por nuestros primeros poetas populares que, ya para entonces, produjeron un cúmulo muy importante de obras en guaraní, siendo la poesía la más abundante. Por tanto, dichos poetas,  que publicaron sus poemas en la benemérita revista Ocara Poty cue mi, no usaron el apóstrofo ni como signo auxiliar de la escritura y menos como letra consonante. Emiliano R. Fernández, por ejemplo, no llegó a usarlo.

En otra línea se ubicaron algunos estudiosos de la lengua que asimilaron solo parcialmente el alfabeto que viene de Bertoni, pasa por “Cultura Guaraní” y llega a  Montevideo. Ellos usaron el apóstrofo como signo gráfico de la suspensión glotal  pero como  auxiliar  de la escritura y no como letra del alfabeto. Algunos de ellos fueron:

Anselmo Jover Peralta y Tomás Ozuna, que en el Diccionario Guaraní de la autoría de los mismos, publicado en 1950 indican:

“APÓSTROFO. Se usa el apóstrofo para indicar una pausa necesaria de la voz. No es indiferente escribir o decir cuá (agujero) y cu’a (cintura), mbói (víbora) y mbo’i (cortar, picar), pues, como se ve, el significado de estas voces varía fundamentalmente según que se escriban con o sin apóstrofo. Es el glotal stop de los ingleses”.

Gaspar N. Cabrera, en su obra “Prosodia y Ortografía del Idioma Guaraní”, (1975) sostiene:

“Los casos de aceuxis (‘) o separación de vocales en la pronunciación de una palabra guaraní se expresa con el apóstrofo colocado en medio de ellas, v.g. ka’a, yerba; so’o, carne, etc.”

El Presbítero José Valentín Ayala, en su Gramática Guaraní (1989), retomando la línea de Montevideo, anota en el capítulo “Puntos discutidos de la grafía” cuanto sigue:

“EL APÓSTROFO, como signo gráfico de la consonante “glotal oclusiva sorda” es aceptado por todos. Donde no hay uniformidad es en la práctica de su uso. En muchos escritos antiguos y actuales se descuida la utilización de este signo, el cual es tanto más necesario cuanto más acentuada es la tendencia de los extranjeros que aprenden guaraní a suprimir la pronunciación de este fonema. Los que conocen bien el guaraní pueden leer un escrito donde se descuida a menudo el apóstrofo porque conocen la palabra y la reconocen a pesar de su deficiente ortografía. Debe marcarse este signo cuando equivale a una consonante (…).  En guaraní, lo mismo que en alemán, toda palabra que comienza con vocal se pronuncia con una oclusión glotal que precede a la vocal inicial. A esta manera de pronunciar la vocal inicial la llaman los alemanes “ataque duro”. (sic)

A continuación el Padre Ayala sostiene que en este último caso no es necesaria la marca de la suspensión glotal. Este es el fenómeno que nosotros denominamos “pusó virtual”; suspensión glotal que va entre palabra y palabra y hace del guaraní una lengua sincopada.

Tadeo Zarratea. Este colega académico de número en su obra “Gramática Elemental de la lengua guaraní” publicada en el 2003, sostiene:

“El caso del /’/ (puso). El apóstrofo, signo del hiato glotológico, es considerado en guaraní un fonema consonante por establecer diferencias fónicas y semánticas en las palabras. Ej. kái, ka’i; kue, ku’e. Para su graficación se ha adoptado como letra la coma alta o signo de la glotal stop del inglés. Es intervocálico en guaraní y forma sílaba con la vocal que le sigue”.

Las lingüistas paraguayas Hedy Penner y Dora Bobadilla de Cazal en la obra: “Guía de estilo para una ortografía razonada del guaraní”, sostienen:

“Puso-sonido /?/. En fonología se parte de un principio general, según el cual todo sonido que integra el sistema fonológico de una lengua tiende a aparecer en posición inicial de morfema. La fonología del guaraní no contradice este principio universal, aunque en la escritura no todos los fonemas aparecen como primera letra de una palabra. Un ejemplo es el cierre glotal /?/, que es una de las consonantes oclusivas del sistema fonológico del guaraní. En la grafía solo hace poco tiempo se ha dado traducción a la realidad fonológica del cierre glotal /?/ con el nombre guaraní de pusó”. (sic)

Oralidad y escritura. La existencia de la suspensión glotal como fenómeno acústico, fonético, del idioma guaraní está fuera de toda duda. El pueblo hablante del guaraní la articula en forma clara y su recurrencia es muy frecuente. Es más, la mantuvo en la oralidad inclusive en aquellos topónimos que fueron escritos inicialmente en tiempos de la colonia con la exclusión total de su signo gráfico; es decir, sin signo alguno que la represente; pero a pesar hallarse escrito con esa falencia algunos topónimos  tales como: Caazapá, Caaguazú y Caacupé; y a pesar de haber sido divulgadas profusamente estas palabras a través de los mapas del país y del sistema educativo desde hace siglos, el pueblo hablante no dejó de pronunciar la suspensión glotal en  dichos topónimos. Siempre dijo Ka’asapa; nunca dijo Caazapá como se escribe.

Tampoco es discutible la necesidad de la representación visual del fenómeno. Es, evidentemente necesario que el guaraní escrito  marque esta realización fonética con algún signo; y el signo usado para el efecto desde hace un siglo y actualmente generalizado, no es nada despreciable: la coma alta o apóstrofo.

Lo que se halla en discusión en estos momentos es solamente si este signo debe considerarse GRAFEMA y como tal integrar o no el alfabeto de la lengua, o debe ser relegado a la categoría de signo auxiliar de la escritura. La duda fue planteada por algunos lingüistas importantes a nivel internacional. Por ello consideramos que es ésta la oportunidad para despejar esas dudas poniendo sobre el tapete la mayor cantidad posible de opiniones sobre el tema. Nuestra Academia, como autoridad científica y política de la lengua, tiene el deber de justificar ante la comunidad científica internacional la inclusión de cada grafema en el alfabeto oficial de la lengua.

Para dirimir la cuestión debemos estudiar primeramente si la suspensión glotal es o no un fonema, porque sólo los fonemas de un idioma merecen tener grafemas que los representan en el alfabeto de la lengua, y,  como lo sabemos todos en esta Academia, para que un sonido articulado por el aparato de fonación de la persona humana sea considerado FONEMA, debe reunir las características de:

1) ser un sonido identificable por su punto y modo de articulación;
2) ser un sonido inconfundible con otro de la misma lengua, comprobado a través de la oposición fonemática;
3) ser un sonido de uso repetido, que aparece con frecuencia en la cadena hablada;
4) que sirva para realizar diferenciaciones fónicas entre dos palabras del idioma;
5) que sirva para realizar diferenciaciones semánticas entre dos palabras del mismo idioma.

Sometida a pruebas la suspensión glotal que se  usa en el idioma guaraní y la forma como se la usa, arroja resultado positivo, en el sentido de que reúne todas las condiciones señaladas.

En primer lugar es perfectamente identificable por su punto de articulación, ubicado de modo indubitable en la glotis, y por su modo de articulación inconfundiblemente oclusiva.

El lingüista francés Andrè Martinè, para explicar la forma como se produce la suspensión glotal, que también existe en su lengua,  la compara con la producción de la tos. Indica que para articularla, la persona ordena a sus cuerdas vocales que obture, cierre, ocluya, completamente el canal del aire que viene de los pulmones, y con una masa de aire presiona firmemente las compuertas desde el interior; luego ordena a las cuerdas vocales que abra bruscamente el canal y la masa de aire escapa produciendo a su paso una estampida. De allí proviene su descripción como: glotal y oclusiva. Es por tanto un sonido identificable e inconfundible tanto en guaraní como en otras lenguas.

En cuanto a la tercera característica: su presencia repetida y frecuente en la cadena hablada, observamos que en el guaraní paraguayo y en otros dialectos del mismo idioma, con excepción del dialecto mbya, la suspensión glotal es reconocidamente frecuente; aparece por lo general tres veces en una frase y hasta diez veces en una oración. Esto, en cuanto a su aparición real, porque también debe considerarse su presencia virtual entre palabra y palabra, especialmente si la palabra siguiente comienza con vocal, fenómeno éste que marca una de las características más salientes del idioma: su carácter de lengua sincopada.

Finalmente la suspensión glotal realiza la diferenciación fónica entre palabras y hace que suene distinta la una de la otra. Ej. kua, ku’a: kue, ku’e: kúi, ku’i. Su intervención en la palabra determina también la diferenciación semántica. En los ejemplos dados, kua significa agujero, mientras ku’a significa cintura o parte media; kue, ex, ku’e, movido; kúi, desprendido, caído, ku’i, triturado, hecho añicos.

Una lingüista moderna, Juana Gil Fernández, de la Universidad Politécnica de Madrid, en su obra: “Los Sonidos del Lenguaje”, Editorial Síntesis, año 2005, nos da luz sobre la cuestión de si la suspensión glotal es o no es fonema. Dicha investigadora explica:

“Zona glotal o laríngea. En ella se pueden formar una oclusiva como /?/ - al cerrar las cuerdas vocales fuertemente – o fricativas como /h/ o /¨/ sorda y sonora, respectivamente”. La misma autora, en pág. 94 afirma: “Finalmente, para articular las consonantes eyectivas – en realidad un tipo especial de egresivas – se utiliza el aire almacenado en la cavidad creada entre dos oclusiones, una de ellas en la glotis. Si se eleva la laringe, este volumen de aire se ve constreñido hasta tal punto que ha de salir bruscamente al exterior dando lugar a la consonante”. (sic)

Las negritas finales y el subrayado son nuestros; con ellos queremos remarcar que para la autora de este libro, el producto final de esta operación articulatoria ES UNA CONSONANTE.

Siendo tales las funciones claras e indispensables de la suspensión glotal en el idioma guaraní, corresponde que tenga un signo gráfico, pero no como mero auxiliar de la escritura, como son el punto, la coma, etc., sino como LETRA DEL ALFABETO.

Si el /?/  (signo con el cual el alfabeto fonético internacional representa la suspensión glotal) representa a un fonema, corresponde que el apóstrofo/pusó tenga categoría de GRAFEMA y que como tal integre el alfabeto de nuestra lengua. Y, si bien es verdad que otros idiomas en los cuales también existe la suspensión glotal no le han dado tal rango, nada obsta que el guaraní le dé, en razón de su frecuencia e importancia en este idioma. No debemos perder de vista, además, que aquellos idiomas consolidaron sus respectivos alfabetos en tiempos antiguos, cuando la lingüística no estaba aun desarrollada. Hoy contamos con estudios y conclusiones de fonetistas renombrados.

En cuanto a las utilidades prácticas de tenerlo como letra del alfabeto encontramos, en principio, con dos:

1) Si el apóstrofo es letra del alfabeto, el escribiente se verá obligado a usarlo siempre, considerando que su omisión configuraría un error ortográfico grave: el olvido de una letra, y no leve, como cuando se omite un signo auxiliar, y

2) El hablante precario del guraní, proveniente del castellano y otras lenguas, se verá obligado a articularla, y también las nuevas generaciones de hablantes que comienzan a decir: Kakupe, imitando de los hablantes precarios.

Concluimos por tanto solicitando, por consenso de los miembros del Departamento de Gramática y Ortografía de nuestra Academia, que el apóstrofo/pusó, representante visual de la suspensión glotal, integre el alfabeto de nuestra lengua como consonante oral, glotal, oclusiva, sorda.

Atentamente.

Carlos Ferreira Quiñonez. Director.     Tadeo Zarratea. Secretario

Nota. Por si haya habido error en la decisión asumida por la Dirección de Gramática y por la Academia sobre este punto, aclaro que el documento es de mi autoría. En mi carácter de Secretario de la Dirección de Gramática y Ortografía, y por encargo de mi presidente, lo redacté después de habernos percatado que ningún miembro proponía la derivación del signo representante de la oclusión glotal (pusó /’/) a la categoría de signo meramente auxiliar de la escritura; y como se esperaba, sometida a consideración de los colegas, ellos lo aprobaron íntegramente y con felicitaciones.

También dejo constancia que en este punto se acabaron los consensos y comenzaron las maniobras diversas empleadas por los grupos de académicos con el fin de hacer prevalecer cada sector su criterio sobre el resto del alfabeto. De aquí en adelante los esfuerzos de nuestro Presidente en busca de consensos ya resultaron virtualmente infructuosos.

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