Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

martes, 12 de octubre de 2010

Presentación del libro titulado: "Comparación del desarrollo histórico del Tupí-Guaraní en el Brasil y en el Paraguay"

           De María Agnes Härdle, el 8 de octubre de 2010 en la Librería “Fausto Cultural”.

           por Tadeo Zarratea

             Señoras y señores:

            Constituye para mí un gran honor el hecho de haber sido convocado por la señora María Agnes Härdle, para presentar ante ustedes esta valiosa obra de investigación lingüística titulada: “Comparación del desarrollo histórico del Tupí-Guaraní en el Brasil y en el Paraguay”. Y destaco el honor, no solamente por la alta calificación académica de la autora, investigadora de la Universidad de Heidelberg, Alemania, ni por el hecho de no tener yo estudios especializados en lingüística, sino porque debo hacerlo ante ustedes, que en este acto vienen a representar no solamente a la sociedad paraguaya, sino también a la comunidad universal de lingüistas, porque esta obra pasa a integrar desde hoy el patrimonio o acerbo común de los lingüistas de todo el mundo.

            Una buena parte de lo que voy a decirles esta noche, volverán a encontrar ustedes en el prólogo de este libro, porque la autora me ha dado también el honor de usar como tal un comentario que he realizado inmediatamente de terminada la lectura de su libro, debido al impacto que me ha causado. En esa nota decía:

            “Llevaba yo más de diez años sin que nadie aportara algo nuevo a los conocimientos que tengo de la lengua guaraní, en su aspecto diacrónico, cuando una amiga me envía desde Alemania dos nuevos e importantes libros: Comparación del Desarrollo histórico del Tupí-Guaraní en el Brasil y en el Paraguay” de María Agnes  Härdle, y  “El bilingüismo paraguayo. Usos y actitudes hacia el guaraní y el castellano”, de la lingüista checa Lenka Zajíčková. El primero de estos libros leí de un tirón y el segundo he comenzado a leer, pero ya con calma.

            La obra de la señora María Agnes Härdle, que hoy nos honra con su presencia en el Paraguay, es una tesina que versa sobre el aspecto diacrónico de la lengua guaraní. Comprime y actualiza la historia reciente de la misma; es decir, desde el descubrimiento de América por los europeos hasta nuestros días, lapso que para la lingüística es breve, porque esta ciencia mide la edad en siglos.

            El análisis histórico que realiza la señora Härdle se desliza en el marco de un diseño estructural muy bien concebido; toca todos los momentos por los que han atravesado el guaraní y el tupi, para concluir con una admirable síntesis. La larga historia de estas lenguas queda comprimida al final en pocas páginas. Es un análisis en el que se destaca la objetividad, la cual dimana de dos condiciones: el hecho de tener la autora una acabada formación científica en lingüística y de asumir la posición de observadora externa, ayudada naturalmente por el hecho de no estar ella dentro de la pecera que observa y describe.

            La obra se destaca por su rigorismo científico. La autora no da puntadas sin hilo. Todas sus aseveraciones vienen apoyadas por las pruebas correspondientes, hecho que hacen de ellas francamente irrefutables. Se destaca la estricta fidelidad a las fuentes. Transcribe en lenguas originales las opiniones de los cronistas de las épocas en alemán, francés, inglés y portugués. Este aspecto se halla facilitado por el multilingüismo de la autora, que  maneja con holgura 6 idiomas. La  6ª  lengua que habla y escribe es la guaraní. Tales conocimientos le permiten evitar toda forma de adulteración de los textos, pero por sobre todo debe destacarse una condición moral: su inquebrantable honestidad intelectual.

         El objetivo de la tesis
            La señora Härdle se ha propuesto poner de manifiesto las causas de la diferenciación lingüística entre el Guaraní del Paraguay y el Tupí del Brasil. Naturalmente ella parte de la hipótesis de que éstas son lenguas hermanas, provenientes de un tronco común. Pero antes de avanzar hacia su tesis ella confirma su hipótesis comprobando que la lengua “Tupí”, hablada por los Tupinambá del Brasil, es efectivamente “lengua hermana” de la “guaraní paraguaya”; que provienen de un mismo tronco; que son dos ramas del mismo árbol; dos formas ligeramente diferentes de usar la misma lengua; en suma, dos expresiones dialectales de la gran familia lingüística tupí-guaraní.

            Tengo la convicción de que el objetivo que se propuso la autora está plenamente logrado, porque al enumerar las causas de la diferenciación lingüística, ella va señalando los hechos y los va confirmando con pruebas irrefutables, tales como:
            1) La primera causa: El gran territorio que abarca la lengua, al punto que el territorio guaraní hoy se halla ocupado por nueve Estados de América del Sur que son: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Guayana Francesa, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. En estos países se encuentran regiones bien determinadas por los científicos de todas las épocas, habitadas por parcialidades guaraníes y cada una de ellas con una variedad dialectal distinta de la lengua guaraní.  Naturalmente que hoy, varias de esas parcialidades con sus respectivas lenguas se hallan extinguidas, y varias otras en vías de inevitable desaparición a corto plazo.

            2) La segunda causa: A la gran extensión territorial debe sumarse el escaso contacto o aislamiento relativo de los diversos grupos guaraní hablantes entre sí. Aquí debo agregar que esta causa se vio facilitada por la inexistencia de un gobierno central de la nación guaraní, cuya creación nunca fue permitida por su modelo de organización política, que siempre fue el de la unidad federativa, no centralizada.
            3) La tercera causa: Como tercer factor o causa de diferenciación de estas dos lenguas, la autora encuentra la comunicación estrictamente oral y personal a que estaban confinados los pueblos del pasado, y hasta una época muy cercana a la nuestra;
            4) La cuarta causa: Como cuarto factor ya aparece la incidencia del descubrimiento de América en el desarrollo de la lengua;
            5) La quinta causa: La conquista y colonización del territorio guaraní por los europeos;
            6) La sexta causa: La división política de ese territorio entre dos potencias coloniales: España y Portugal;
            7) La séptima causa: La diferente utilización dada a sus colonias por España y Portugal;
            8) La octava causa: La política cultural diferente de Portugal y de España en América;
            9) La novena causa: La posterior formación de dos naciones/estados en esos territorios: Paraguay y Brasil;
            10) La décima causa: La accesibilidad del Brasil debido a su larga costa marítima y la impenetrabilidad del Paraguay, debido a su mediterraneidad;
            11) La undécima causa: La presencia de mujeres europeas en Brasil y su ausencia en Paraguay;
            12) La duodécima causa: La formación de una élite hablante del portugués en Brasil y la ausencia de una élite de habla española exclusiva en Paraguay;
            13) La decima tercera causa: El mestizaje en el Paraguay, con la consiguiente aparición de una nueva etnia o tipo humano, diferente de ambos progenitores, y una nueva cultura, frente a la no inclusión del indígena  en la sociedad brasileña;
            14) La decimo cuarta causa: La incidencia de la incursión de los jesuitas y su posterior expulsión, con todo lo que ello significó para el guaraní del Paraguay.
            En suma, hay tantos y tantos factores que contribuyeron para la diferenciación de estas dos lenguas, o mejor, de estas dos variedades dialectales de una misma lengua.

         La sustitución de los mitos y de las leyendas
            Uno de los méritos de la obra de la señora Härdle está en el solemne entierro que le da a varios mitos y otras tantas leyendas que manejamos los profanos en la materia.  Por ejemplo, desde mi infancia he venido escuchando que: Guaraní  y Tupi  fueron dos hermanos, líderes de un mismo pueblo, que se respetaban y amaban, pero se vieron obligados  a  separarse  porque sus mujeres se enemistaron al disputarse la posesión de un loro hablador. Tupí se retiró con una parte del pueblo hacia el Atlántico mientras Guaraní junto a su gente quedó en el Paraguay, y con el paso del tiempo las lenguas de ambos grupos fueron cambiando hasta llegar a diferenciarse, sobre todo porque dejaron de tomar contacto”.

            Ahora tengo que olvidar esta bella leyenda que me daba una sencilla causa de este fenómeno, porque la señora Härdle viene a poner de manifiesto que existen 14 causas principales por las cuales se diferenciaron el guaraní y el tupí; y me obliga a aceptarlas porque se fundan en hechos históricos irrefutables.

            Nuestra autora ciertamente clava su pica en estas dos expresiones dialectales, pero no se crea que se ha limitado a demostrar la diferencia entre ambas como si en ellas se agotara la gran lengua guaraní, porque no es así. Ella incluye como apéndice de  su obra el inventario puntilloso de los dialectos de la lengua guaraní, realizado por otros lingüistas. A través de ese documento nos informa que las variedades dialectales de la lengua guaraní, bien identificadas,   suman en total 53. Debo confesar que nunca supe con precisión esta cantidad o lo que es lo mismo decir, nunca supe que mi lengua, el dialecto Guaraní/paraguayo, tenía 52 hermanas; de ahora en más no me resta otra opción que aceptarlo porque esta obra me informa con precisión dónde se hallan ubicadas geográficamente esas 53 expresiones dialectales y qué densidad poblacional tienen actualmente las que sobreviven.

            El guaraní como tentación de los lingüistas
            Antes de ahora no podía entender la causa de la pasión que ponen los lingüistas europeos en el estudio de la lengua guaraní, hecho que ahora se me aclara. Resulta que esta lengua es una materia formidable para la ciencia lingüística. Y lo es tanto por su historia como por su situación actual; por su antigüedad, por su extensión social y geográfica, así como por su estructura morfológica casi matemática, pero fundamentalmente por su resistencia a la desaparición hallándose en una situación de coloniaje. El idioma guaraní es un precioso material de laboratorio.  Hoy podemos afirmar que el estudio de esta lengua ya ha contribuido y seguirá contribuyendo para confirmar una serie de premisas lingüísticas, tales como que:
            1) Toda lengua que abarca un gran territorio, indefectiblemente se dialectaliza;
            2) Todo grupo humano en situación de aislamiento desarrolla su lengua en una dirección que lleva a diferenciarse del original;
            3) Nadie habla la lengua-tronco, todos hablamos dialectos;
            4) No existe una forma correcta de hablar una lengua, sólo existen formas diferentes y a su vez formas coloquiales y formas estandarizadas;
            5) Los dialectos de una misma lengua no son mejores ni peores entre sí, son simplemente diferentes; y
            6) Cuando dos lenguas entran en contacto se interfieren y se transforman recíprocamente, pero si una cuenta con “poder” institucional y la otra no, produce diglosia en vez de bilingüismo.
            Estas y tantas otras premisas van comprobando los lingüistas a través del estudio diacrónico o histórico  de la lengua  guaraní. Pero el aprovechamiento no acaba allí; también está el curioso fenómeno del bilingüismo paraguayo, que involucra al guaraní. Este fenómeno  es como para alquilar balcones y sentarse a observar el paso de la historia. Una situación singular, compleja, enredada, única en su género y con un centenar de aristas. A quien quiera internarse en este laberinto le recomiendo el último libro de Lenka Zajíčková.

            Otros aportes
            Aparte de sustituir mitos y leyendas por verdades científicas, también este libro de María Agnes Härdle  nos recuerda importantes hechos históricos para la lengua. Rescata  del olvido que el estudio científico de la lengua guaraní y su reivindicación en el Paraguay, comenzaron  con la acción científica y humana del benemérito sabio suizo-paraguayo Dr. Moisés Santiago Bertoni. Esta egregia personalidad representó al Paraguay ante el Congreso de Americanistas realizado en Buenos Aires en 1910.

            La señora Härdle incluye en su libro, como un apéndice más, la “Ortografía para el guaraní”, aprobada en la ocasión por los Congresos de Zoología y Botánica. En dicho documento se encuentran minuciosamente descriptos los fonemas del idioma y se dan los lineamientos principales para la formación y separación de las palabras en la cadena escrita.  Es asombroso que los científicos dedicados a las ciencias naturales y en aquellos tiempos tan lejanos hayan tenido conocimientos tan respetables en materia lingüística. Fueron ellos los que impulsaron la idea de que el guaraní cuente con un alfabeto fonológico, del cual goza actualmente y cuya practicidad ya poca gento hoy pone en dudas, al cabo de una guerra de grafías que duró medio siglo. Este alfabeto tanto facilita su lectura al punto que otro eminente guaraniólogo, el padre Antonio Guasch, lo ha definido como “La regla de oro de la gramática perfecta”.

            Espero que este libro ayude a los estudiosos paraguayos a vencer  los tabúes lingüísticos; la sacralización emotiva del idioma guaraní, el dogmatismo, la folklorización y otros vicios. Espero que mis colegas acepten el principio de la dialectalización de las lenguas y por ende la del guaraní; que acepten que el guaraní paraguayo no es sino una más entre muchas expresiones dialectales de la lengua; que no es la única como normalmente cree el paraguayo común. Y espero muy fervientemente, porque mientras no aceptemos al guaraní paraguayo como tal, seguiremos despilfarrando el dinero del Estado detrás de la quimera de un guaraní supuestamente puro, repurificado en gabinete; una aventura infeliz y altamente perjudicial para nuestra lengua. 

         Ha néi. Äichagua tembiapokue ñanderesape’a añetetéva oñemoï ramo ñandéve ñande pópe niko, he’íva ku tio Rréi, ñandetavységuintema ñande tavy. Tio Rréi niko analfavéto va’ekue ha oñeporandúmi:
         “Mba’éicha rupi tepa oï la tapicha olee poräva ha osegi  itavy; la arandu niko ndaje oñembyatypa la lívrope ha hetaiterei jeko oï la lívro porä. Che mba’e la alee rire, dionoguárde voi, aipo ahtrronáuta mba’éma oikova’erämo’ä chehegui”.
         Ko pyhare chemandu’a hese pórke péina ápe peteï la lívro iporäva, ñanderesape’átava oime ramo jaikuaase añetehápe ñane ñe’ë rapykuere.

            Habitualmente asisto a  la  presentación de libros  al público, y en una de esas, que para mí fue la mejor de todas, el presentador dijo: “Este es un libro que yo recomendaría a mis hijos”; y parafraseando a dicho presentador, hoy les digo: Este libro de María Agnes Härdle, yo recomiendo a mis discípulos y a todos los estudiosos de la lengua guaraní.


                                                                        Asunción, 8 de octubre de 2010.


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