Aprobación del Pabellón y Escudo Nacional en el Tercer Congreso reunido en el templo de la Encarnación el 25 de noviembre de 1842, bajo la presidencia de don Carlos Antonio López.
Óleo sobre lienzo de Guillermo Ketterer pintado en 1957.

lunes, 15 de octubre de 2012

Aspectos del bilingüismo paraguayo *



El Paraguay es conocido como país bilingüe debido a la gran extensión del guaraní y el castellano en su territorio y en su población, pero en realidad es un país multilingüe y multicultural, porque se habla en el país 14 lenguas en total. Por encima de esta situación se extiende el bilingüismo guaraní/castellano que tiene las siguientes características: es diatópico porque baña todo el territorio nacional; es diastrático porque penetra todos los estratos sociales; es diacrónico  dado que es producto de hechos históricos irrevocables; y es diglósico en el sentido de que ambas lenguas tienen sus áreas preferenciales de uso. El fenómeno del bilingüismo diglósico involucra inclusive a  culturas minoritarias.

A nivel nacional, el grupo que se declara bilingüe guaraní/castellano es el mayoritario (58,36 %); el segundo lugar ocupa el grupo monolingüe guaraní (27,66 %); el tercer el monolingüe castellano (8,21 %); y el cuarto, los hablantes de lenguas de minorías culturales (5,56 %). (Fuente: censo nacional de 2.002).

El bilingüismo paraguayo ha generado mucha polémica entre los estudiosos por su alta complejidad. Algunos niegan su existencia por el hecho de que el Estado no es bilingüe y tampoco el ciudadano. Ciertamente es difícil encontrar individuos bilingües coordinados, en decir aquellos que entienden, hablan, leen y escriben con eficiencia en ambas lenguas oficiales del país.

El caso es que el nivel de competencia lingüística de quienes nos declaramos bilingües es muy bajo, es un bilingüismo incipiente porque no fuimos alfabetizados en nuestra lengua materna –guaraní para la mayoría– y consecuentemente somos analfabetos en nuestra lengua propia.

En contrapartida, hacemos  uso muy elemental del castellano porque se nos ha enseñado como si fuera nuestra lengua materna sin serlo, y por tanto, la mayor parte de la enseñanza se ha echado a perder. En suma, todos fuimos traicionados por el sistema educativo nacional.

Movilidad lingüística

Los datos estadísticos que mencionamos son del último Censo Nacional realizado en el año 2002. Confrontados estos datos a los del Censo anterior, realizado 10 años atrás en 1992, encontramos las siguientes variaciones. Entonces el grupo que se declaraba bilingüe guaraní/castellano era del 50 %; el segundo lugar ocupaba el grupo monolingüe guaraní con 38%, el tercer lugar ocupaba el grupo monolingüe castellano con el 7 %); y el cuarto, los hablantes de lenguas de minorías culturales con un 5 %.

Confrontados estos datos encontramos que la movilidad lingüística del bilingüismo paraguayo apunta hacia el crecimiento del sector bilingüe que del 50% pasó al 58,36 %; es decir, en diez años el grupo bilingüe creció 8,36 %.  Por su parte el grupo monolingüe guaraní disminuyó del 38% al 27,66% y son 10,34%.  A su vez creció el grupo monolingüe castellano que pasó del 7% en 1992 al 8,21% en el 2002.  En cuanto al último grupo a los hablantes de minorías culturales pasó del 5% al 5,56 %, es decir creció.

Consecuentemente el vector de la movilidad lingüística se mueve hacia un mayor bilingüismo guaraní castellano pero en grave detrimento de los monolingües de lengua guaraní, el cual si sigue disminuyendo un punto por año, como registran las estadísticas, acabaría en menos de 30 años. En frente de este fenómeno, el polo castellano crece, muy poco por cierto, pero crece un punto en cada década.  El crecimiento de los hablantes de lenguas de minorías culturales puede reconocer como causa la presencia, cada vez mayor, de la población brasileña en territorio paraguayo o en su caso mayor rigor en la registración de las lenguas indígenas.

En el presente año se realiza de nuevo el Censo Nacional lo que significa que estos guarismos variarán en el próximo año.

 El bilingüismo diglósico del Paraguay

 El bilingüismo paraguayo es diglósico, al menos si se puede sostener esta aparente contradicción, porque las dos lenguas nacionales y oficiales: el castellano y el guaraní no gozan de igual estatus, estatuto o prestigio social. El castellano sigue siendo la lengua del poder, del Estado, del gobierno, de la Justicia, del Parlamento, de la Prensa, de las universidades y del sistema educativo.  Por su parte el guaraní sigue relegado a la intimidad del hogar, de la amistad, de la confianza, y de los momentos de reproche de ira o rechazo. El poder del guaraní, que resistió a la colonización española y a los primeros 200 años de una república seudo independiente y monolingüe castellana, radicó principalmente en su gran población de hablantes, en el poder de masas.  En el Paraguay el guaraní es lengua de gente pobre, desapoderada, desposeída y escasamente instruida.  Por ello la lengua está signada con el tabú lingüístico de lengua inferior.   También concurre a contribuir el fenómeno de la urbanización creciente y la descampesinización del Paraguay.  En el año 2000 se produjo la traspolación campo/ciudad, pasando a ser mayoría la población urbana y minoría la población rural.  La fuerza del guaraní que estaba en el campo disminuye en consecuencia, pero como contrapartida el guaraní urbano permea las capas sociales y llega a los medios masivos de comunicación y a los centros de poder político.

Por último cabe agregar que la diglosia que se expresa con la subalternización del guaraní también se halla condicionada por los temas abordados.  En lengua guaraní no se abordan ciertos temas, como los culturales, los filosóficos, y tampoco los asuntos formales. La lengua carece de una buena parte de terminología política, filosófica, religiosa y cultural. Entonces se halla relegada a temas específicos.

Aspecto político

El mayor avance del idioma guaraní en el Paraguay se registró en las últimas décadas en el aspecto político. En el año 1992 una Convención Nacional Constituyente deroga la Constitución Política del Estado vigente durante la última dictadura de 35 años y promulga una nueva, elaborada con la participación política de todos los sectores de la sociedad.  Esta Constitución eleva al idioma guaraní al sitial de lengua cooficial del Estado en todo el territorio nacional y en igualdad total con el castellano (Art. 140 de la CN).  Al mismo tiempo la Constitución dispone que la educación formal se realizará en la lengua oficial materna del educando (Art. 77 de la CN). Con esta disposición la Carta Magna revoca el viejo sistema de enseñar a leer y escribir al niño monolingüe guaraní en lengua castellana; un atropello a la dignidad humana perpetrada por el Estado paraguayo durante 187 años de su vida independiente como una continuación sin variantes, lisa y llana del sistema educativo colonial.  Sin embargo este precepto constitucional no se pudo implementar hasta la fecha por causa de diversos factores, pero principalmente por el boicot avieso de los dirigentes de la educación nacional que prefieren seguir con el viejo sistema colonial. El artículo 140 de la Constitución Nacional del Paraguay dispone en su última parte que la ley reglamentará el uso de las lenguas oficiales; pero el dictamiento de esa ley reglamentaria llevó nada menos que una lucha de 18 años para que el Congreso Nacional sancionara la Ley de Lenguas, promulgada el 29 de diciembre de 2010.  Por medio de esta ley fue creada la Secretaría de Políticas Lingüísticas y la Academia de la Lengua Guaraní.  Actualmente se encuentra en proceso de designación el plantel inicial de miembros de la Academia de la Lengua Guaraní que esperamos sea instalada dentro del presente años.

El bilingüismo en el sistema educativo

La educación bilingüe guaraní/castellana acaba de sufrir un grave fracaso en el sistema educativo nacional. El Ministerio de Educación malversó sumas multimillonarias del dinero público en un plan de educación bilingüe que no pudo sostener.  Hasta la fecha no se conocen las verdaderas causas pero los dirigentes nacionales de la educación alegan que dicho plan fracasó, entre otras cosas, porque: 1) faltó mejor capacitación de los docente, 2) faltó material educativo impreso, 3) tuvo la oposición de los padres de familia, 4) no fueron resueltos los problemas internos del idioma guaraní, habiéndole faltado vocabulario didáctico y pedagógico.  Sin embargo a nuestro juicio lo que verdaderamente faltó fue la voluntad política de llevar adelante el plan de educación bilingüe y el error en el enfoque lingüístico porque a falta de vocabulario de uso general, los profesores afectados al plan comenzaron a crear, en gabinete, en solitario, y sin ningún fundamento científico, una inmensa cantidad de vocablos y llenaron con ello los libros de lectura de los niños. Los padres de aquellos niños, hablantes del guaraní, rechazaron totalmente el guaraní artificial o artificioso que promovió el sistema educativo. El estudiante se vio entrampado cuando sus padres no pudieron ayudarlo para conocer el idioma, y los padres también porque tuvieron que enfrentarse a un supuesto idioma guaraní con vocabulario extraño, desconocido para ellos, pero que venía con una fuerza que le imprime el sistema educativo.

El único punto de convergencia consiste en que todos sostenemos hoy día que para reorientar la educación bilingüe en el Paraguay debe existir una autoridad política que tutela a las lenguas en general y una autoridad científica que resuelva los problemas internos del idioma guaraní con la aprobación de un alfabeto oficial, un diccionario oficial que incluya solamente vocablos de uso general o con la debida sanción de uso y que apruebe también una gramática fundamental que impida seguir realizando los calcos sintácticos del castellano paraguayo.

Tadeo Zarratea
Barcelona, octubre de 2012.


(*) Presentación hecha en la 30º Liber, Feria Internacional del Libro en Barcelona, España.

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