REQUIEN
POR INOCENCIO
Y se fue
no más el amigo. Nos dejó sin aviso y con severa consternación. Sabía que lo
apreciaba pero no sabía que fuera tanto. Hoy descubro que es de esas personas
que ya por siempre me van a faltar en la vida, de aquellas que, como otras; no
son sustituidas en mi realidad cotidiana ni en mi alma. Los eternos ausentes.
Los que dejan el vacío que ningún otro amigo lo viene a llenar. Los
insustituibles. Inocencio Laureano Fernández Rivarola fue una persona
afable que ha encontrado siempre la forma de hacerse querer. Un ciudadano común,
humilde y con algunos defectos, como todos, pero inteligente y avispado. Insigne
reivindicador de las obras, del honor, del prestigio y la dignidad de su
abuelo: el gran Emiliano. Esa actitud y esa lucha también lo reivindicó a él. Fue
el gestor principal del ingreso de los restos del gran poeta nacional al
Panteón de los Héroes. Sobre el tema yo le decía: sus huesos ingresaron al
Panteón pero sus obras no pasan el umbral del Ministerio de Educación; no están
en los libros de lectura porque los puristas del guaraní no lo aprueban. Entonces
me decía: tenemos que intensificar nuestra lucha por vencer esa valla; Emiliano
tiene que ingresar al Ministerio, es el mariscal de los poetas de nuestra
lengua; y así, pasábamos horas analizando estrategias, buscando caminos; él
siempre con su entusiasmo total.
MI QUERIDO INO: ante lo
irremediable convertiré tu vívido recuerdo en una persona cuasi viva que estará
siempre a mi lado, apoyando los esfuerzos, los sueños y los altos ideales de
patria, porque siempre supimos que defender el legado de Emiliano es defender
al Paraguay mismo. Que descanses en paz, compañero.
Tadeo
Zarratea
Asunción 16 de octubre de 2024
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